BUENOS AIRES- ¿Qué diría Cristina si Julián Domínguez, presidente de la Cámara de Diputados y Agustín Rossi (jefe del bloque oficialista de ese ámbito) ordenaran a su bancada votar a favor de un pedido de informes de Elisa Carrió sobre los gastos de publicidad de la Casa Rosada? O si Boudou y Pichetto (titulares del Senado nacional y del bloque FpV en esa Cámara) presentaran un pedido de explicaciones sobre la concesión a Cristóbal López de las tragamonedas del hipódromo de Palermo?.
La respuesta obvia es su modo de explicar cómo le cayó a Daniel Scioli el pedido de informes sobre el gasto en publicidad, presentado por la oposición y aprobado en el Senado con votos del oficialismo y aval del vicegobernador, Gabriel Mariotto.
O el que se aprobó antes en Diputados sobre los contratos de la Provincia con la empresa del juego Boldt, directamente escrito y firmado por "La Cámpora" y el resto del ultrakirchnerismo.
En la otra orilla, y mientras en público afirman que esos pedidos de informes "no son ningún problema para Scioli porque no tiene nada que ocultar", en privado desgranan sospechas de corrupción o en el mejor de los casos de presuntas discrecionalidades e irregularidades en acciones de gobierno. La pelea política entre Scioli y un sector del peronismo que por ahora se "rebela" tímidamente y a cuentagotas, en un rincón, y el ultrakirchnerismo expresado en esta puja en Mariotto y La Cámpora, en el otro, se instaló finalmente y con intenciones de quedarse para siempre en la superficie del ring.
La disputa política en territorio bonaerense ya no tiene misterios. El ultrakirchnerismo se propone sumar masa crítica legislativa en 2013 y dar en 2015 la madre de todas las batallas por la Gobernación y las intendencias. Y sobre la Presidencia, para ese turno, tiene en claro a quién no quiere como candidato: Scioli.
Pero el Gobernador alimenta, justamente, el objetivo presidencial para ese turno. Scioli ha dicho que si Cristina se presenta en 2015, él la apoyará.
Crisis económica
Una gravísima crisis económico-financiera, que se expresa en cajas en rojo y exhaustas aún para hacer frente a los pagos más esenciales, tanto en la administración provincial y la mayoría de las comunas, y que nadie blanquea en público hasta ahora, transcurre, además, por debajo de la disputa. Y para no pocos observadores, la postura que asuma la Casa Rosada -dando o no una asistencia financiera "extra" sin la que Scioli terminaría pagando salarios de manera desdoblada- podría ser el factor -de tremenda repercusión institucional, como es obvio- que acelere la definición de la pelea política.